Al igual que el visitante de hoy, todos quedaron atrapados por esta tierra mezcla de volcanes, escorpiones y piratas. Sus dos caras sorprenden y hechizan: la sequedad de la arena del desierto arrastrada por el viento frente al fresco y abundante rocío de la mañana.
Sorprende hablar de biodiversidad en una zona desértica, y sin embargo ésta es más que generosa en este lugar, tanto como para ganarse el título de reserva de la Biosfera, concedido por la UNESCO.
El Parque comprende tres zonas diferenciadas:la Sierra volcánica del Cabo de Gata, una zona litoral plagada de acantilados y calas y otra interior de gran valor antropológico. Comienza en la Rambla del Agua, en Retamar y termina en la Punta del Santo por encima de Carboneras. Esto supone siete kilómetros de costa protegida.
Hoy los habitantes censados en el Parque son unos 100.000 y sus recursos se basan principalmente en el turismo y de forma mucho mas escasa en la agricultura.